El electrolatino mató las verbenas

Hay canciones que se escribieron para las verbenas y fiestas que sin verbenas no son fiestas. Hay comunidades sociales que sólo engrasan su funcionamiento con la celebración. Pasodobles que bailan las mujeres entre sí creando complicidades, gentes que se resisten a las coreografías colectivas, congas, rumbas y roneos.

La gozadera

Este verano la casta musical de las fiestas populares sucumbió ante gozaderas, taxis y twerkings. El machacón sonido electrolatino se comió las verbenas y los saraos, las fiestas de los pueblos, las matineés y los eventos estivales.

No sé si el rechazo a este tipo de música tiene una base generacional. Tampoco si es una cuestión cultural, de clase o tiene que ver con lo que dice César Rendueles en “Sociofobia

"La mayor parte de la música que el occidente rico odia se baila en pareja y extremadamente pegado. Una pista de baile de reaggaetón es una especie de consumación de la pesadilla simbólica occidental: una masa sudorosa, apretada y sin ilustrar, coreando letras de alto voltaje sexual y proclive a la violencia" (18)

Es cierto que las discotecas de este país han perdido el roce. Que nos hicimos los interesantes con el paso del tiempo. Que el baile quedó reducido a las clases de spinning, el folklore o a las fiestas de la tercera edad. No es de extrañar que los adolescentes hayan dado una patada en el culo a nuestra mojigatería buscando formas alternativas para sudar y apretarse en cualquier verbena de España.

Pero no todo es tan alternativo y rompedor. Tampoco los veinteañeros y sus ganas de rozar son los responsables de asesinar a SKA-P, Mägo de Oz o Extremoduro. “La Gozadera“, uno de los éxitos de este verano, lleva el sello de Sony Music y la canta, ni más ni menos, que uno de los latinos descafeinados más conocidos en EE.UU: Marc Anthony.

No es el estilo ni los gustos generacionales quienes mataron las verbenas. Fueron sólo, y cómo siempre, los de siempre…… “Miami me lo confirmó….”


Arendt, el amor y los refugiados

Trabajar en la universidad implica acostarte con demasiados autores de los que no recuerdas siquiera el nombre, la filiación o el color de los ojos. Gente que pasa por tu cama y a la que robas una cita para engordar la bibliografía de tus artículos. Algunos aparecen con el tiempo en modo “amor de juventud” y te lamentas por el tiempo perdido y los paseos desperdiciados.

Hannah ArendtMi amor de este verano ha sido Hannah Arendt y sus cigarros, su concepto de pluralismo y su crítica ácida a la democracia representativa.

Estos días, cuando se nos llenan las bocas y los ojos con la huida de los refugiados por Europa cobra sentido su idea del “derecho a tener derechos”. Los argumentos para ayudar a los excluidos no deberían de justicarse con un: “son seres humanos” o “hace unos años éramos nosotros los que escapábamos de una guerra por los Pirineos”.

El “derecho a tener derechos” implica la artificialidad de la política. O lo que es lo mismo. La ayuda no debe basarse en la cercanía o la identificación con los refugiados si no pensando en la comunidad política de acogida. Una arquitectura institucional (construida) que debiera reconocer este derecho con independencia de la pena que nos den, el sexo o el país de procedencia y que implica la toma de decisiones políticas por parte de los gestores de estas comunidades.

Aunque eso, en una Europa famélica, es casi una utopía.

*La foto de portada es de El Huffington Post


¡¡ Hola !!

Lo peor que le puede pasar a alguien en la red es que le regalen un blog. A mí el tiempo me lo ha puesto en bandeja.

Antes lo intenté. En el pleistoceno coqueteé con las actualizaciones y las plantillas. Tuve un perfil en fotolog, pasé por myspace, me puse serio con blogspot y acabé en la deriva de las redes sociales exhibiendo comidas, fiestas, micro-reflexiones y demás frivolidades digitales.

Abrirse un blog es la nueva adolescencia. Viejóvenes al asalto de reposar el conocimiento y la experiencia. Adolestreinteañeros buscando el archivo y el registro de sus palabras al ser conscientes de que la fiesta dura menos de lo que nos esperábamos (por mucho que queramos alargarla).

Intentaré ser disciplinado. Hablar de lo mío. Actualizar. Cuidar a turistas y parroquianos. Hacer listas y hacerme el listo.

¡¡ Hola !!